Un pequeño paso para el hombre...
11, 18 de 2005-10-18 de 2005

Siguiendo los clichés de la carrera espacial, a las lunáticas siempre les habían prometido la Tierra y las estrellas como prueba de amor. Fue por eso que mientras Armstrong pronunciaba su emotivo discurso, sólo se escuchó un murmullo generalizado en la luna:
-Ashnut, both ka limashnik*
*N. del T. “-Tenía que ser hombre…”






Jajaja. Les falto agregar : "Todos son iguales".
Hasta en la luna tenemos que lidear con ellos.