Otra de Perros y Gatos...
9, 19 de 2006-12-19 de 2006

Imágen: Friedrich Lench
Creí
que no volvería a ver sus apestosas manos
ni su hedor alcohólico y gris
fornicándote ante mis ojos de french poodle.
Era imposible.
Al menor parpadeo volvería esa humedad rota
y tu desnudez implícita, a estrellarse contra mi corazón
entre bombas terroristas y miradas de rechazo.
Mi amor regresa.
Como la erección intermitente
que le ocasionas a los perros callejeros de la esquina
cuando llevas esa blusa y el brassier anaranjado.
Dicen que hasta ellos se sienten tristes al eyacular en tu honor
y miran con rabia a los borrachos que orinan en la calle.
Un día, éste amor… tan callejero…
me va a castrar las ilusiones… tan falderas…
de la misma manera en que tus besos… con mordidas…
se convierten en felaciones… con tus párpados…
Yo no sé…
Quizás tú y Benedetti tienen la razón.
La culpa debe ser de uno cuando no enamora.
¿Pero cómo enamorar a una gaviota encerrada entre dos tetas…?
Sé que Rapunzel no se hizo princesa
por venderse en las noches, sin un condón ni un salario.
Pero también sé, que desde que se cortó el cabello,
resulta imposible que la alcancen los lobos y los sueños.
¡Y yo que tan sólo soy un pinche perro miedoso…!
Como el chihuahueño que te orinó los muslos,
o la maldita fox terrier cagándose en tus nalgas.
Yo no sé…
Tal vez si este miedo se fuera, volvería la comprensión.
Esos aullidos inagotables construyendo hormigueros en tu espalda,
y algunas miradas cómplices a la mitad de la calle.
Como dos gatos siameses que se esposaran con poemas,
nunca con armas…
Pero tú sigues besando
al tahúr que te lee el tarot
y a ese niño vendedor de chicles.
Como si se tratara de un juego de masacres
grabado en technicolor
para la televisión
en un videohome porno.
No es que seas una gata en celo
cometiendo incesto entre tu especie y la suyas.
Ahora sé que sólo eres un ave tan herida
como un recorte presupuestal dentro de mi droga.
Con un vacío en tus ojos tan profundo
que aunque mirara MTV al comer croquetas,
no lograría comprenderlo un solo día.
Ésta soledad de perras, de putas y de gatas
solamente es tan terrible como el silencio
de los perros, de los putos y los gatos.
Mi amor tan terrible no es el único
ni el más verdadero, ni el más triste, ni el más puro.
Tan sólo es otro llanto de un hombre reencarnado en perro,
perdido en su propia incomprensión, gritándole a la luna
en lenguajes extraviados por una generación de mudos.
…Si mi mirada de french poodle
tan sólo quería decirte
que la luna se ve más hermosa
cuando ronroneas a mi lado…





